Ese que te condiciona a su transcurso,
en todos los actos de nuestra vida.
El que nos obliga a respetarlo.
El tiempo de los niños que pasa lentamente.
El de los adolescentes que parece no existir.
El de los trabajadores que nunca alcanza.
Y el de los ancianos que avanza de prisa.
El tiempo tirano de los enfermos.
El transitivo de los jóvenes estudiantes.
El tiempo perimido de los condenados.
Y el tiempo intransferible de los amantes.
El tiempo real es el mismo para todos,
y cada cual lo administra como quiere,
o como puede.
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