Esperar que pase el remezón
enclaustrados en casa, con la
histeria colectiva que ello provoca,
hasta que el enemigo se vaya.
Ese intruso que nos sorprendió,
sin darnos tiempo a nada.
Sabemos que no es grata esta
situación; que tiene a toda la
sociedad detenida, y las actividades
que ella genera suspendidas.
No obstante, también sabemos
que, el aislamiento total es la única
manera de detener al coronavirus,
y disminuir los daños de la pandemia.
Esperar además, que la unión de
los argentinos para enfrentar la
enfermedad; sirva para convencernos
que, del mismo modo, todos juntos,
podemos encarar el fortalecimiento
de la República y el desenvolvimiento
de las instituciones de la Nación.
¡Esperar que soplen otros vientos!.
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